A veces los niños y adolescentes muestran dificultades o malestares que, como padres o madres, no entendemos, que nos preocupan, angustian y sentimos que no encontramos la forma de ayudarles.
La terapia les ayuda a conocerse, a elaborar esas dificultades y dar un sentido a lo que han vivido, así como a incorporar los aprendizajes necesarios para su vida.
Además, ayudamos a los padres a desarrollar las habilidades que necesitan para acompañar a sus hijos.